Aromas
Cibernéticos
El hombre supo que habría muerte. La respiró en el sopor denso de la madrugada. Se percató del asesinato por el aroma a pólvora que todavía flotaba en el ambiente. Y con el olor a sangre se le heló la piel. El hombre no estuvo en la escena del crimen, pero lo vivió en carne propia. ¿Cómo? A través de su computadora provista de un dispositivo para crear, enviar y recibir olores a través de Internet. Aunque las películas todavía no se pueden oler, el invento ya existe. Entre sus patrocinantes hay desde científicos que tuvieron alguna intervención en el proyecto Genoma Humano hasta creadores de perfumes tan célebres como el italiano Lorenzo Dante Ferro. El producto más desarrollado que se conoce se llama iSmell y libera sustancias químicas al interpretar un software específico. Fabricado por DigiScents, sus creadores son Joel Lloyd Bellenson y Dexster Smith, quienes durante unas vacaciones en Miami quedaron fascinados con los aromas de la playa. A partir de esto, y con la experiencia acumulada durante el desarrollo de GeneWorld, un software que permite la consulta de las bases de datos de genes, estos hombres de la informática decidieron que las fragancias también se podían digitalizar. Y lo lograron. Lo primero que podrá hacerse con los dispositivos para oler en forma electrónica será enviar emails aromáticos. Pero después, dicen sus desarrolladores, se incorporarán a los sitios de comercio electrónico de grandes perfumerías, cibersitios de chocolates, florerías virtuales y portales de turismo. Al menos, esas son las aplicaciones con que fantasea el perfumista Ferro. Por su parte, los creadores de iSmell predicen un mundo muy similar al que Aldus Huxley describió en el libro "Un mundo feliz": salas de cine con censores en cada butaca, para que las películas tengan olor. Lo mismo acontecerá con las herramientas multimedia como los CD-ROM, que podrán acompañar con olor un jueguito electrónico de guerra o presentar la vida perfumada de la muñeca Barbie. Parecen fantasías, pero, según un artículo de la revista Wired, no están tan lejos de la realidad. De hecho, se realizó con éxito una prueba piloto con la película El Mago de Oz. Allí se consiguieron sincronizar ambientes y olores. Este es el punto más difícil de lograr, dado que las escenas pasan pero los olores tienden a quedarse en el ambiente.
Colaborador: Spamcito_pr
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