La Prueba del amor El Jíbaro de Río Hondo
La conocí en una fiesta de cumpleaños de una vieja amiga, nos sentamos en un asiento para dos, fue una casualidad ni nos dimos cuenta el uno del otro.
Me dijo: ¿cuanto tiempo la conoces? mucho tiempo le dije, y no nos hablamos mas ni una palabra hasta bien tarde en la noche. Me acerque a tomar un trago y allí esta ella, y volvió a preguntarme si era verdadera amiga, le explique que habíamos estudiado juntos en la Universidad de Puerto Rico y que una vez fuimos educadores en la misma escuela, que en cierta ocasión le había declarado mi amor, que rechazo mis avances por considerarme como parte de su familia y además que eramos tan diferentes, ella muy religiosa yo muy aventurero Esta vez me dio su nombre y conversamos acerca de nuestras vidas y nuestros éxitos y fracasos, parecía que nos habíamos conocido hacia muchos años. Ella era una mujer muy bien educada y con una facilidad de obtener información sobre ti que por un momento me sentí ante un fiscal haciendo un interrogatorio en una corte de justicia, pero fue tan amable la conversación que no me importó hablarle de mi vida personal. Entonces me habló de su vida, de su familia, de sus valores en la vida y de lo mucho que sufrió al dejar a sus padres para venir a la ciudad. Me impresiono mucho su modo de ver la vida y sentí que había oído esas misma palabras antes allá en mi ciudad natal de labios de mi querida madre al salir para la gran ciudad a cursar estudios universitarios. La vida, la vida; dije con sus reglas y sus valores...
Me di cuenta que esta joven estaba muy apegada a la vida antigua y que se me haría difícil poder decirle que me había enamorado de ella, pues creo que vivía en el pasado con aquellas costumbres de nuestros abuelas. Decidí declare mi amor y para mi sorpresa me dijo que yo era una persona muy agradable y que le gustaría cultivar mi amistad, que después el tiempo diría que Dios tendría para nosotros.
Salimos juntos a distintos lugares, al cine, a la playa, a bailar y un buen día la invite a ver una obra de teatro y allí le dije que le amaba y que quería que fuera mi novia, tardo un poco en contestarme, me tomo la mano y depositando un beso en mis mejilla me dijo si. Se quitó una cadena preciosa que llevaba colgando en su cuello y me la colgó en el mío. Me relato que perteneció a su abuela y que se la dejo antes de su muerte como una prueba de lo mucho que la amaba, me impresiono mucho su relato y le agradecí su gesto tan bonito. Una tarde la invite a comer a mi departamento y después de unos tragos le pedí la prueba de su amor, "ya te di la prueba de mi amor, me dijo con un aire de inocencia, no esa prueba amor, le dije...Ella se puso de pie y acercándose me susurro al oído estas palabras...Me voy y vendré mañana a darte esa prueba que tanto anhelas...
Esperé, esperé , esperé, esperé...y todavía la estoy esperando.
Enviado por: Riveco (RiveCo@aol.com)