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Cuentos
de mi pueblo
Había en un pequeño pueblo del centro de mi
Isla, una jovencita de ojos claros, pelo rubio, talle precioso, boca de
labios finos y una sonrisa que dejaba ver una joven llena de vida.
Corria el año 1950 la guerra de Corea tenía a las madres Boricuas siempre
esperando malas noticias de sus hijos, (llevados a la guerra por una causa
que no era la nuestra).
Esta jovencita era la hija de unos de las familias mas pudientes del pueblo,
de esa joven me enamore...fue un amor a lo adivino, yo la amaba, amaba su
sonrisa, amaba sus delicadas manos, amaba su manera de ser,,amaba su sonrisa
que era como un sello de ternura. Pero ella no lo sabía, como decirle a una
joven en aquella época que pertenecía a un nivel social que dividía las
personas en dos categorias., los pobres y los ricos, que la amaba.
Paso el tiempo y yo seguía enamorado de la joven,
cada día la veía mas, ahora donde quiera que iba allí estaba ella, no se
pero cuando se ama la mente nos juega trucos. Bueno un día la
encontre frente al cine....me llene de valor y le dije: "Sabe una cosa,
estoy enamorado de tí. Ella no pronució ni una palabra, pero por la forma
en que me miró, me dije: Parece que yo tambien le gusto"
Al otro día cuando nos encontramos en la escuela, le regale una
amapola que había "robado" de la verja que rodeaba la escuela, la
tomo en sus manos me regalo una sonrisa y allí comenzo el amor mas limpio y
puro de la historia.
Pasaron los años y cada vez nuestro amor crecía, cada
vez conocía más de aquella jovencita, cada día me daba cuenta de la
calidad humana que poseía...Ya lo nuestro lo sabía todos, donde estaba
ella allí estaba yo......Que lindo es el amor, me decía ella, yo me
preguntaba si sus padres aceptarían a un joven pobre pero lleno de
sueños. Me daba miedo pensar que sus padres no me aceptaran, porque hasta
ahora ellos no sabian nada de lo nuestro. Mi
madre me decia "mira que esa es la hija de Don Antonio, mijo no te
busques problemas".
Yo no hacía caso, ya las garras del amor se
habían apoderado de mi, no había forma de volver atras, aquello iba en
serio, ya cuando llegara el momento nos preocupariamos. Paso el tiempo y
nuestro amor crecía ya eramos uno, parece que Dios había puesto su mano en
nuestra relación, pues casí nunca teniamos problemas, solo el amor era
nuestro destino.
Una vez fuimos a un
"picnic" de la escuela nos sentamos debajo de árbol gigante de
flamboyán, allí gravamos nuestro nombres...Todavía hay allí huellas de
aquel juramento de jovenes llenos de sueños......
Hoy a mi cansada mente vienen a mi memoria recuerdos
dulces de tiempos pasados, pasados....
Continuará
.........
Por: RiveCo
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