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Magnolia

Dir. Paul T. Anderson

Por: Carlo Andrei Cubero

"Así lo hizo Aarón, y salieron tantas ranas que cubrieron todo el país de Egipto."

Éxodo 8:2        

Paul Thomas Anderson escribe, produce y dirige un evento cinematográfico de narrativa intertextual. Varios cuentos con situaciones muy diferentes, enlazados por un tema y sentimiento común, a la ShortCuts, Manhatan Stories, Pulp Fiction y Red Violin . En Magnolia se interponen alrededor de siete cuentos con dos temas que considero principales (y en esto haré un atrevimiento de mi interpretación). Uno de los temas unificadores se hace explícito en la narración del cuento y libreto mientras que el segundo está quizás más escondido en la psique de los personajes en la formato en que son representados.

El hilo conductor explícito es establecido con una serie de anécdotas introductorias. La presentación comienza con oratoria explicándonos tres eventos, aparentemente constatados por la historia, que se caracterizan por sus casualidades y circunstancias extrañas y ridículas. El cuento de Magnolia es uno de este tipo. Sin embargo, su ridiculez es permisible por que es una película, una ficción, y no nos identificamos plenamente ni pretendemos identificarnos con los personajes. Phil Parma, enfermero, está hablando con un operador de telemercadeo de un producto que le promete a los hombres el éxito sexual, y le dice; "La situación en la que yo me encuentro es bastante ridícula, es algo así como el cuento de una película. Me entiendes, y esta es la escena, estamos en la escena que te toca a ti ayudarme; Ayúdame!". Al final nuestro narrador, nos recuerda las anécdotas dictadas al inicio de la presentación; "esas son cosas que pasan". La suposición que en la vida acontecen una serie de eventos sin explicación que presuponen algún tipo de intervención adicional a la suerte. Alguna intervención que supone ser moral.

El segundo tema principal lo entiendo como mucho más subjetivo. Anderson crea alrededor de una decena de personajes. Cada uno patético en su contexto. Cada uno con sus complejos y traumas creados en un pasado del cual todavía se arrepienten. "Podrás haberte librado del pasado pero el pasado no se librará de ti.", es repetido unas dos o tres veces. El trauma consistente, a pesar que cada personaje funciona en contextos diferentes, podría ser la búsqueda de la redención del perdón. Casi terminando la película el policía Jim Kurring realiza un soliloquio, pero en el contexto de su personaje de lo más seguro está hablando solo, como en ocasiones anteriores, algo así como; "en mi línea de trabajo tengo tres alternativas cuando se captura un sospechoso. Hay personas que necesitan otra oportunidad, hay otros que necesitan consejería y hay algunos que merecen cárcel. Me toca a mi decidir, y eso es bien difícil, me toca a mí impartir perdón y redención, y eso es bien difícil". Earl Partridge está pronunciando su último lamento mientras las imágenes son los demás personajes en un proceso de arrepentimiento. Los pecados cometidos en el pasado de los personajes se convierten en polillas morales. Ningún fumigador moral podrá desintoxicar a nuestros héroes trágicos, solo mediante la auto-confesión y auto-penitencia quedarán sus conciencias limpias.

La cámara es nerviosa, estamos en movimiento rápido constante al punto del mareo. Los movimientos tienden a cubrir largas distancias, mucho más largas e incómodas de lo que estamos acostumbrado de un simple "close-up". Viajamos largas distancias a velocidad para encontrarnos con los personajes que nos están huyendo. A pesar que los personajes parecen tenerle repelillo a nuestra presencia, nosotros los perseguimos como quiera desde nuestra silla estática.

La iluminación no es convencional. Crea un ambiente no familiar e incómodo para el espectador. Hay momentos donde existen sombras donde uno no pretende encontrarlas. Las oficinas son donde se encuentran los personajes a discutir asuntos escabrosos son oscuras, las lámparas son de baja estatura y las cortinas cerradas, como en al apartamento de la Srta. Gator.

La estructura del cuento es tradicional. Hay una introducción, se aumenta la tensión, clímax, desenlace y epílogo. Lo genial es en como el editor logró mantener la continuidad de unos diez personajes operando en contextos diferentes. El editor se luce en la estampa climática. Usando cortes rápidos justamente cuando la estampa está por culminarse, creando siete momentos climáticos uno detrás del otro, le crea al espectador una ansiedad que lo podría llevar al borde de un ataque de nervios. Otro recurso estilístico que contribuye a la tensión, seguramente en reverencia o broma al film noir, es la lluvia. Las secciones narrativas (introducción, aumento de tensión, clímax y desenlace) son intercaladas por informes del tiempo. La tensión aumenta y rebaja a la par que la intensidad de la lluvia. De hecho la lluvia suspende cuando los personajes comienzan a calmarse en una intersección, sin estar consciente de la presencia del otro.

Como concluir esta reseña de Magnolia, que considero no le hace justicia a un texto que considero una obra de arte. Magnolia me evoca sentimientos moralistas de perdón, redención, pecado y otras categorías muy cristianas. Sin embargo, no me las presentaron en un formato de religiosidad, tan harto que me siento de textos y discursos moralistoides. Me dieron moralismos y cristiandad en un formato oscuro, dinámico e intertextual. Personajes en crisis y caos organizados bajo una edición impecable que brinda orden a situaciones en desorden.

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