|
|
Fr. Reinaldo Saliva González 25 de mayo de 2000 La historia de un ayuno por Vieques Impulsado por la sentencia de Isaías 58 sobre el ayuno agradable al Padre, aquel que " desata los lazos de la maldad y deshace las ataduras del yugo, da la libertad a los oprimidos", me aventuré a realizar un ayuno de 24 horas en el campamento de la diócesis de Caguas. Detrás de mí, y como fantasmas de mal agüero quedaron las voces de los que me decían: " No vas a poder, es mucho para ti. Apuesto a que no llegas al final", y casi estuve a punto de sucumbir víctima del cansancio, del sol recio, del hambre y de la incomprensión de muchas personas que por allí pasaron. Esto fue lo más duro de enfrentar. Puedo decir, sin ninguna intención de quererme comparar, que experimenté un poco lo que Cristo padeció en el desierto, "Si eres de verdad ...". Allí, en la línea de anuncio, y mientras pedía la paz para Vieques, me asaltaron demonios de toda clase que atacaban mi parte más vulnerable: el ánimo. Me decían todos a una: " ¿De qué vale tanto sacrificio si El no lo ve?, ¿Para qué te humillas, si el no lo sabe? Así lo dice la Escritura (Is.58,3)". Incluso, recordaba lo que me decían algunos de mis familiares: "Esa lucha es una perdida. No vale la pena porque la Marina no se irá y Vieques seguirá como antes. Pierdes tu tiempo ... a Vieques le conviene que la Marina se quede ..." "NO, NO ES CIERTO" – me decía a mí mismo- "Tengo que salir adelante, no darme por vencido, porque un hombre vencido jamás se podrá levantar" – me repetía una y otra vez la letra de una canción de Rucco Gandía como ocnjuro contra los demonios que tomaban forma humana en aquellas personas que nos insultaban con palabras obscenas, con gestos vulgares, llamándonos "comunistas’ porque luchamos por el ideal evangélico de justicia y paz. Gente que cambiaba de carril en su carro por miedo a nuestra presencia, que pasaban delante de nosotros y nos veían con mirada vacía como quien mira una pecera o a los animales del zoológico a través de un cristal, lejanos y con rostros aburridos. Caras de personas de plástico, seres de centros comerciales, que viven felices refugiados en sus burbujas de jabón sin meterse con nadie, llenos y vacíos de todo. Que no les interesa saber cuán contaminadas están las playas en Vieques, cuánto daño han hecho los bombardeos en la población civil porque no les toca de cerca. ¡Ah! Pero por el contrario, el valor, la entereza y el ánimo de mis compañeros (as) que ayunaban y oraban me llenó de valor. Estábamos haciendo lo justo por un pueblo humillado y contaminado por las bombas. Entonces, el panorama cambió, cuando desfilaban delante del grupo personas entre ellas jóvenes y niños, que en su carro tocaban bocina en solidaridad, nos echaban bendiciones, hacían gestos de apoyo, visitaban el campamento y nos dejaban sus pensamientos escritos. ¿Comunista? ... San Francisco de Asís, en medio de la plaza de un pueblo italiano, puso fin a la guerra entre el alcalde y el obispo entonando un poema de reconciliación. ¿Y Cristo? Compartía con prostitutas y pecadores, a tal extremo que le decían borrachón y comelón, y sobre todo, luchaba por la justicia de los más pobres. ¿Y los demonios? ¡JA! huyeron despavoridos; hay demonios que sólo salen con ayuno y oración (Mc.9,29). Terminamos el ayuno cansados y exhaustos (as) pero satisfechos porque hicimos lo que teníamos que hacer. " Y vinieron los ángeles a consolarnos ..."
|
| Indice | Noti Red | Mini Cursos Online | Chat | Juegos | Postales | Admisiones | Becas | Actividades | Guía Estudiantil | Cinepedia | Cuentos | Reir o Pensar | Quiénes Somos | Diseño Web Page | Colaborar | Prensa | Política de Privacidad | Términos de uso |
![]()
Red
Estudiantilpr ®
Copyright ©2000. Derechos Reservados en su totalidad.